Artículo · Julio 2026

¿Pueden las vacunas detener el Alzheimer? Lo que dice la ciencia ahora mismo

Por Laura Cueto Villaverde, terapeuta ocupacional

Infografía sobre las nuevas estrategias de vacunación contra el Alzheimer: anti-tau, antiamiloide, dual target nasal y vacunas comunes que protegen el cerebro

¿Qué está ocurriendo?

Cuando hablamos de vacunas contra el Alzheimer, no estamos hablando de lo mismo que cuando hablamos de la vacuna de la gripe o del COVID. El objetivo no es neutralizar un virus. Es entrenar al sistema inmunitario para que actúe como un servicio de limpieza cerebral: identificar y eliminar las proteínas tóxicas que se acumulan en el cerebro décadas antes de que aparezcan los primeros síntomas.

Hay tres líneas de investigación activas en este momento. Las vacunas antiamiloide, que buscan eliminar las placas de beta-amiloide —la proteína que lleva años siendo el principal sospechoso en la enfermedad de Alzheimer. Las vacunas antitau, que apuntan a la proteína tau, responsable de destruir las neuronas desde dentro. La vacuna ACI-35.030, desarrollada por AC Immune y Janssen, se encuentra en fase II con 500 participantes, mientras que la UB-311 de Vaxxinity ha mostrado un 97% de respuesta inmunitaria en fase 2a. Y las vacunas de doble diana, que combinan ambos objetivos a la vez.

A esto se suma una línea de investigación que nadie esperaba: un estudio publicado en Nature analizó el efecto de las vacunas contra el herpes zóster y contra el virus respiratorio sincitial sobre el riesgo de demencia, concluyendo que la vacunación conjunta reducía ese riesgo hasta un 37%. El motivo probable no es la vacuna en sí, sino el adyuvante AS01 que comparten —una sustancia que potencia la respuesta inmune y que parece tener un efecto protector sobre el cerebro.


¿Qué significa realmente?

La palabra "vacuna" aquí puede despistarnos. No es una inyección que prevenga el contagio de una enfermedad infecciosa. Es una intervención que busca modificar el curso de una enfermedad neurodegenerativa reprogramando el sistema inmunitario.

La diferencia es importante porque cambia las expectativas. No estaríamos hablando de una vacuna que se pone una vez y protege para siempre. Estaríamos hablando de un tratamiento que idealmente se administraría en fases muy tempranas de la enfermedad —o incluso antes de que aparezcan los síntomas— para ralentizar o detener el deterioro.

Solo entre el 11 y el 20% de los fármacos probados en humanos acaban superando todas las exigencias y son comercializados, y el proceso completo suele durar una media de diez años. En el Alzheimer, esa dificultad se multiplica porque es una enfermedad larga, compleja y con muchas incógnitas aún sin resolver.


¿Qué podemos aprender —y qué no podemos concluir todavía?

Lo que los datos dicen: hay señales prometedoras en varias líneas simultáneas. El hecho de que distintas vacunas convencionales —gripe, neumococo, herpes zóster, hepatitis A— se asocien con menor riesgo de demencia sugiere que el sistema inmunitario tiene un papel más relevante en el Alzheimer de lo que se pensaba. Los investigadores plantean que no es un efecto específico de ninguna vacuna, sino que el sistema inmunitario, cuando se activa adecuadamente, puede modular los procesos que empeoran la enfermedad.

Lo que no podemos decir todavía: que la vacuna contra el Alzheimer existe, que está a punto de llegar, o que cualquiera de estas investigaciones va a traducirse en un tratamiento disponible antes de 2030. Los estudios observacionales muestran asociaciones, no causas. Y los ensayos clínicos en fase II son prometedores, pero queda mucho camino.

Reconocer las señales prometedoras sin exagerar el mensaje es, en sí mismo, una forma de respetar a las familias que esperan.

¿Qué cambia para las personas con demencia y sus familias?

En el día a día de quien cuida, nada cambia todavía. Estas investigaciones no tienen aplicación clínica inmediata, y es importante decirlo sin rodeos para no alimentar expectativas que después duelen.

Lo que sí cambia es el marco. Cada vez hay más evidencia de que el Alzheimer no es solo una enfermedad del cerebro, sino también del sistema inmunitario. Y eso abre puertas que llevaban décadas cerradas.

Para las familias que tienen un diagnóstico reciente: la investigación avanza. No a la velocidad que quisiéramos, pero avanza en varias direcciones a la vez. Y mientras tanto, lo que está demostrado que ayuda —el diagnóstico precoz, el apoyo al cuidador, la estimulación cognitiva, los hábitos de vida— sigue siendo lo más valioso que tenemos.


La mirada Nortia

Cuando una familia recibe un diagnóstico de Alzheimer, la primera pregunta suele ser: "¿Hay algo que pueda curarle?" La respuesta honesta, hoy, es que no. Pero eso está cambiando.

Por primera vez en décadas, la investigación avanza en varias direcciones a la vez, con datos reales y ensayos en marcha. No es una promesa vacía —es ciencia que se está haciendo ahora mismo, con personas reales, en laboratorios de todo el mundo. Las vacunas antitau, antiamiloide, nasales y el efecto inesperado de vacunas que ya existen son señales de que el cerebro puede ser más modificable de lo que pensábamos.

No sabemos cuándo llegará el primer tratamiento que cambie radicalmente el curso de la enfermedad. Pero sí sabemos que la dirección es la correcta. Y eso, para las familias que cuidan hoy, merece ser dicho en voz alta.

¿Habías oído hablar de estas líneas de investigación? ¿Qué preguntas te generan como cuidador o profesional? Me encantaría leerte en los comentarios.

Referencias bibliográficas

1. AC Immune & Janssen. Ensayo clínico fase II ACI-35.030. Vacuna antitau en Alzheimer. Datos activos 2025-2026.

2. Vaxxinity. UB-311 — Resultados fase 2a. Respuesta inmunitaria del 97% en participantes con Alzheimer. 2025.

3. Peng J, et al. Research progress on Alzheimer's disease vaccines: from Aβ-targeted approaches to clinical translation. PMC. 2026. pmc.ncbi.nlm.nih.gov

4. Nevado-Holgado AJ, et al. Vaccine research in cognitive impairment and dementia: a bibliometric analysis and future outlook (2000–2025). PMC. 2025. ncbi.nlm.nih.gov

5. Oxford Health BRC / NIHR. Estudio sobre vacunas VRS y herpes zóster (adyuvante AS01) y riesgo de demencia. Red TriNetX, 430.000 participantes. Nature, 2025. Infobae, septiembre 2025

6. Schulz PE, et al. UTHealth Houston. Asociación entre vacunas Tdap/Td, herpes zóster y neumococo con menor riesgo de Alzheimer en mayores de 65 años. Gaceta Médica, agosto 2023. gacetamedica.com

7. Alzheimer's Association International Conference 2020. Vacuna antigripal y reducción del 17% en riesgo de Alzheimer. Charter Research, noviembre 2025

8. Fundació Pasqual Maragall. La vacuna contra el Alzheimer: ¿qué hay de cierto? 2023. blog.fpmaragall.org

9. Mayo Clinic. Tratamientos para la enfermedad de Alzheimer: ¿qué hay en el horizonte? Actualizado mayo 2026. mayoclinic.org

10. Ecosistema Startup. Alzheimer 2026: 55M pacientes y nuevas terapias anti-tau. Abril 2026. ecosistemastartup.com